A PROPÓSITO DEL 15M… DEL 16, DEL 17…

Se están diciendo y escribiendo muchas cosas sobre el movimiento social iniciado con la manifestación del 15M, y es normal porque, este movimiento, resultado de una indignación que ha ido acumulándose en el consciente y subconsciente de la ciudadanía desde hace mucho tiempo, descoloca a los que defienden el modelo económico vigente, que es el que ha moldeado el modelo político y social en el que vivimos. Toda opinión debe tener cabida en una sociedad plural y democrática, pero lo que no me parece honesto es opinar con tono doctoral, como se está haciendo en algunos medios de comunicación, utilizando propósitos sesgados de los portavoces del movimiento, deformándolos, o utilizando declaraciones o pancartas individuales de algún que otro participante, para hacerlos aparecer como representativos de la mayoría del colectivo. Tampoco me parece honesto el silencio de otros medios de comunicación.


Me parece también que se pasan tres pueblos los que están haciendo entender que el movimiento está dirigido por anarquistas o comunistas, o por no sé qué partido político, cuando se puede comprobar que existe una estructura mínimamente organizada y se están poniendo claramente en causa a todos los partidos. Otra cosa es que los partidos intenten aprovecharse del movimiento. Por otro lado es cierto que la mayoría de los indignados son jóvenes, pero yo he visto muchísimos indignados menos jóvenes, y también he visto los ojos brillantes de muchos padres y abuelos que, al fin, ven actuar a sus hijos y nietos, estando orgullosos de que eso suceda, compartiendo con ellos las asambleas, acampadas y demás actividades.

Finalmente me parece curioso que se critiquen las propuestas iníciales del movimiento tachándolas de simplistas y de poco estructuradas. Quiero recordar que el FMI, el Banco Mundial, el G20, el G7, la Reserva Federal de USA, el Banco Central Europeo, el Banco de España y todos los gobiernos y partidos políticos mundiales han hecho propuestas estructuradas desde hace muchos años, y además disponen de miles de duchos expertos…y todos ellos han sido incapaces de evitar o atenuar la crisis…¿Por qué será?. En particular el G20, el G7, la UE, la CE y el FMI se reúnen regularmente desde hace tres años haciendo declaraciones grandilocuentes que hacen creer que tienen la solución a la crisis, y podemos constatar que dichas declaraciones se han quedado sólo en eso, en declaraciones, por muy estructuradas que sean, sin olvidar que dichas reuniones improductivas generan un coste pagado por todos que es galácticamente superior al coste que está generando las concentraciones de los “indignados”.

Me parece oportuno indicar que cuando una familia se ha endeudado demasiado, y no puede pagar su hipoteca, se procede al desahucio, y que cuando un empresario se ha endeudado demasiado, y no puede pagar sus préstamos, tiene que hacer un ERE o cerrar la empresa. Ni unos ni otros reciben, por defecto, ayudas…pero a las entidades financieras que se han endeudado demasiado y han cometido errores de gestión mundialmente reconocidos (ver “Inside Job”), se les ayuda con dinero público…¿Es esto equilibrado?. ¿Es exagerado pedir que se haga un mejor control del dinero público y que exista un equilibrio en su uso?

Me parece oportuno indicar que es fácilmente verificable que la mayoría de las promesas electorales no se cumplen, y que en la ley electoral vigente el voto de cada ciudadano no tiene el mismo valor, valor que depende de la comunidad autónoma o de la provincia en la que se vive. Si añadimos a esto que las listas son cerradas, es decir que los ciudadanos no tienen la opción de poder rechazar la presencia de un candidato en una lista, y que hemos asistido últimamente a muchos casos de corrupción, o de imputados en casos de corrupción, ¿Es exagerado pedir que se modifique la ley electoral y se pueda sancionar a los políticos que no cumplen sus promesas?

Me parece oportuno indicar que los políticos elegidos deben disponer de los medios para poder llevar correctamente a buen término sus funciones, pero de ahí a tener unos privilegios exagerados que les otorga un estatus social muy superior a la media de la ciudadanía, particularmente desde el punto de vista de sus ingresos y de los años de cotización necesarios para acceder a las pensiones públicas, hagan lo que hagan, merece reflexión, sabiendo además que, por defecto, no se les elige por las cualidades profesionales que puedan tener para asumir las responsabilidades para las que más tarde sus partidos les designan. ¿Es exagerado pedir que se modifiquen los exagerados privilegios de los políticos electos?
Me parece oportuno indicar que los gobiernos se pliegan a las decisiones de los mercados financieros, cuando lo normal debe ser lo contrario, es decir que si en una democracia los gobiernos son elegidos por la ciudadanía son los gobiernos los que deben crear el marco de funcionamiento de los mercados. Otra alternativa sería que la ciudadanía eligiera a los dirigentes de las entidades que gestionan, supervisan, o manejan los mercados. ¿Es exagerado pedir que se tomen las medidas adecuadas para controlar a los mercados?

No es mi intención hacer un repaso de todas las propuestas que se van conociendo de los “indignados” pero tampoco quiero terminar estos humildes comentarios sin indicar que, desde mi punto de vista, el modelo económico vigente lleva en sus genes la prioridad del crecimiento económico por el crecimiento económico, y por ende las crisis económicas y la destrucción del bienestar social y del medio ambiente. Como el crecimiento no puede ser infinito en un planeta finito es necesario pasar por ciclos económicos de decrecimiento, de crisis. Hemos podido constatar que no todas las clases sociales se aprovechan de la misma forma de los ciclos económicos de crecimiento, pero sin embargo, la clase media y baja son las que mayoritariamente pagan “los platos rotos” en los ciclos de decrecimiento. La crisis actual ha demostrado también que la prioridad del modelo económico vigente es la rentabilidad financiera, rentabilidad que pone por encima de la rentabilidad social y por encima del equilibrio medioambiental. Repito lo que he tenido ocasión de decir en múltiples ocasiones: Para dejar a nuestros descendientes un entorno de vida equilibrado es estrictamente necesario que el modelo económico tenga un “rostro humano”, que sitúe la rentabilidad social por encima de la rentabilidad financiera, que se construya de abajo a arriba, que es la forma natural de construir, y que todas las decisiones y transformaciones se enmarquen en la intersección común del círculo social, del círculo medioambiental y del círculo económico, intersección que materializa el conocido “desarrollo sostenible”. Percibo que la mayoría de las propuestas de los “indignados” se sitúan en esa intersección, y además las están haciendo de una forma pacífica, democrática, organizada, e independientemente de cualquier estrategia de cualquier partido político. Simplemente, desde su indignación, que comparto, piden a dichos partidos, y a la ciudadanía en general, que reflexionen sobre las mismas y las tomen en consideración para poder construir juntos un mundo mejor.

Aclaración (por si fuese necesaria): Soy únicamente el portavoz de mi mismo.


Paco Álvarez

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