Trileros

A los escuchantes de ‘La Bolsa y la vida‘, y a los lectores de esta bitácora, no les habrá pillado de sorpresa lo sucedido esta semana en los mercados financieros. Como anunciamos, y como viene sucediendo habitualmente, la artificial euforia creada ante los resultados, en este caso de la última Cumbre de la zona Euro, deja paso a la realidad y como dijimos “las cañas se vuelven lanzas”.

Mientras los políticos y muchos medios de comunicación sigan empeñados en hacernos creer que reacciones puntuales de los mercados financieros marcan las tendencias que estos van a seguir, seguiremos chocando, frustración tras frustración, con la realidad. Por favor, ciudadanos, no caigamos en la doble trampa: ni esto se soluciona en un minuto, ni la crisis justifica cualquier recorte de derechos sociales.

Día tras días, siguen surgiendo escándalos relativos a la actuación de las entidades financieras y su altos ejecutivos. Esta semana hemos conocido como Barclays, y otras entidades, manipulaban el ‘Libor’ para obtener beneficios. No nos sorprenden noticias como estas, pues estamos seguros que si la supervisión de las entidades financieras hubiera funcionado, y funcionara con el rigor necesario, otro gallo nos hubiera cantado y otro gallo nos cantaría.

La manipulación del ‘Libor’, al igual que otros escándalos y estafas conocidas, demuestran que las entidades financieras se han olvidado del beneficio de sus clientes y de su responsabilidad social. La cultura del ‘dinero por el dinero’, del dinero como objetivo y no como instrumento, ha triunfado, y nos ha traído a este lodazal.

Acabaremos el comentario con un fragmento de la letra del tango “Cambalache” de Enrique Santos Discépolo que, en 1935, y refiriéndose al siglo XX decía: “Es lo mismo el que labora noche y día como un buey, que el vive de los otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley…” Tristemente esa realidad superó el siglo XX y sigue instalada en el siglo XXI. No es casualidad: esa triste realidad forma parte de los genes del sistema económico y financiero que padecemos. Mientras no encontremos alternativas al mismo y lo transformemos, seguirán de actualidad las palabras de Santos Discépolo.

Pero no se preocupen los escuchantes y lectores que la próxima semana acabaremos la temporada de ‘La Bolsa y la vida‘ haciendo referencia a algún proyecto de economía solidaria que les haga reflexionar durante el estío.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.