¿Quién paga los platos rotos?


Esta semana abordamos el tema de la última equivocación del FMI y del reciente documento publicado sobre  el Banco de España, documento que demuestra que los informes, que durante muchos años hacían los inspectores  advirtiendo de la crítica situación en la que se encontraban muchas entidades financieras, iban directamente a la papelera…y así estamos. Es sorprendente que, reconociendo  el propio FMI que se ha equivocado,  y reconociendo que los altos ejecutivos del Banco de España, empezando por sus gobernadores, tiraron a la papelera los informes de los inspectores…todo se quede en eso…en reconocer el error…pero…¿Qué pasa con las consecuencias que han tenido esos errores?…¿Quiénes pagan las consecuencias?. Hasta ahora ya sabemos quién las paga…la ciudadanía, con el paro, los recortes y el incremento de deuda pública.

¿Se puede pedir, sin que a uno le traten de antisistema, que aquellos que cometieron errores paguen algo o al menos se les prohíba tener cualquier tipo de puesto de responsabilidad durante el resto de sus vidas? No sólo se puede pedir, se debe pedir…pero ¿Quién hoy en día en el  entramado “poder político-poder financiero” va a hacerlo?. Nadie. Al revés, lo que podemos constatar es que las personas importantes que cometen errores graves se las cambia de puesto…y se acabó. Es así como, por ejemplo, encontramos a ex ministros que ahora son presidentes o asesores, o miembros de Consejos de Administración, de empresas privadas con jugosos salarios  Son personajes que se parecen a lo que mi abuela Guadalupe llamaba “el ungüento amarillo”, que se aplicaba para todo…pero no servía para nada…bueno, en los casos que nos ocupan esta semana es peor porque el ungüento ha generado males peores. El último ejemplo, por el momento, lo tenemos con el reciente nombramiento por parte de Telefónica del señor Rodrigo Rato como alto representante de dicha compañía en el continente americano.  Imagino que dicho nombramiento se debe a la brillante gestión que este señor ha hecho al frente de Bankia…
Hablamos también esta semana del pago de más de 14.000 millones de dólares que los bancos estadounidenses van a tener que realizar por haber vendido hipotecas basura…¿Puede algún día ocurrir lo mismo en España?…¿Cuando las ranas críen pelo?.
Terminaremos haciendo referencia a la encomiable labor de la Fundación valenciana ETNOR  que acaba de publicar el resumen de su vigésimo primer  seminario que se tituló “La ética, un factor de supervivencia para la empresa”. Sí, respetado seguidor de este blog, necesitamos aplicar la ética…y no sólo en las empresas, si queremos que algún día exista una sociedad en la que impere un modelo económico con rostro humano.
Hacerlo depende únicamente de nosotros.

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