¿Qué pasa con las sicav?

Las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable) vuelven a estar en el candelero, esta vez porque se ha sabido que los eurodiputados tienen, además de sus salarios y de sus dietas, un fondo de pensión que, por pequeño que sea, está materializado en una SICAV que se gestiona en Luxemburgo. Como es de costumbre en nuestro país han surgido centenas de expertos dando su opinión sobre este vehículo financiero, expertos de los que forman parte, evidentemente, casi todos los tertulianos de programas de radio y de televisión. El hecho es que los seguidores de esta web han solicitado nuestra opinión…y ahí va.

En primer lugar consideramos necesario que se sepa que una SICAV es un vehículo de inversión parecido a un fondo de inversión en el sentido de que el capital debe estar invertido en diferentes productos financieros (en particular empresas cotizadas en mercados regulados), con la diferencia de que se trata de una sociedad anónima. Su capital mínimo debe ser de 2.400.000 euros y el número de accionistas debe ser, como mínimo, de100. La particularidad más conocida, y de la que más se habla, es que las SICAV solo pagan un 1% de los beneficios que puedan realizar. Eso es cierto, pero solo en la medida en la que los beneficios se quedan dentro de la SICAV, es decir que cualquier participante que quiera vender su participación no pagará un 1% de los beneficios que haya obtenido, pagará el mismo porcentaje previsto para los beneficios obtenidos en la inversión realizada en cualquier otro producto financiero. Una cosa es que los impuestos sobre los beneficios financieros se tengan que cambiar (cosa que nosotros compartimos), y otra es afirmar, rotundamente, que los beneficios particulares obtenidos de las SICAV pagan menos impuestos.

Es cierto también que existen artimañas para que los “propietarios” de las SICAV paguen menos impuestos, por ejemplo, haciendo reducciones de capital, pero esta práctica ha sufrido últimamente modificaciones regulatorias para que no ocurra. Hemos puesto “propietarios” entre comillas porque lo que ocurre, y se permite todavía, es que, de los 100 accionistas mínimos que una SICAV debe tener, uno sea propietario del 99% y el 1% restante sean lo que se llama “los mariachis”. ¿Qué son “los mariachis”?…Pues empleados de la entidad financiera que gestiona la SICAV y que se lleva un jugoso porcentaje por gestionarla. Cada “mariachi” tiene una acción y, además, firma un documento interno en el que se compromete a que su acción pueda ser vendida sin su consentimiento…porque en realidad no es propietario de nada. Es evidente que el “montaje de los mariachis” se ha hecho porque ello es beneficioso para las grandes fortunas que han visto en las SICAV un instrumento financiero más ventajoso, fiscalmente hablando, que otros…y es una lástima que así sea. ¿Por qué decimos una lástima?. Simplemente porque con las SICAV ha ocurrido lo mismo que con las bolsas. El objetivo inicial de las SICAV era que la inversión de los que tenían dinero se dedicase a financiar empresas que podían desarrollarse, crear empleo…y por ello se les acordó ventajas fiscales. El objetivo inicial de las bolsas era poner en contacto directo a los que tenían la suerte de tener cierto ahorro con los emprendedores que necesitaban dinero para crear empresas…sin pasar por los bancos.  ¿Qué ha ocurrido?…pues que el modelo económico vigente, el capitalismo, ha deformado la razón de ser de muchas de las herramientas que pueden ser útiles y las ha convertido en instrumentos que benefician a unos pocos. Por ejemplo, es fácil imaginar que el martillo fue creado para prolongar la fuerza del brazo y, entre otras cosas clavar clavos más fácilmente que con la palma de la mano…lo que ocurre es que, con el martillo, podemos romper la cabeza de nuestro vecino. El problema no es la herramienta…el problema de fondo es el uso que hacemos de la herramienta. Aportar dinero a una empresa, o a una iniciativa empresarial (por ejemplo el crowfunfing filantrópico o asociativo) es algo que se está desarrollando con el apoyo de much@s ciudadan@s , y dicho apoyo debería contar con reducciones de impuestos. Repetimos, el problema no es la herramienta, el problema de fondo es el uso que se hace de la herramienta y, en el caso de las SICAV, como de las bolsas, o como de cualquier instrumento que pueda ser gestionado por los que defienden y dominan el modelo económico vigente, es que deforman la razón de ser de cualquier cosa para convertirla en beneficio para unos pocos.  Los que defienden el modelo económico vigente han convertido todo en producto-beneficio financiero: la mano de obra, la alimentación, el bienestar, la educación, la sanidad…la vida. Las SICAV son un nimio ejemplo más.

Dicho esto no podemos terminar sin hacer referencia a las declaraciones hechas por algunos europarlamentarios que están diciendo que no sabían que “el plan de pensiones que tenían se materializaba en una SICAV gestionada en Luxemburgo”…sabiendo que muchos de ellos han criticado la existencia de este vehículo financiero. Nos parece, simplemente, sorprendente, por no decir otra cosa… Si dichos europarlamentarios no saben cómo se les paga, ni miran los documentos que reciben y firman…¿Cómo nos podemos creer que se ocupan seriamente de los demás…esos demás que les han elegido?. La pregunta se queda en el aire…

Buenas noches y buena suerte.

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