Pisar el acelerador de un coche en mal estado…y tocar el claxon…

Esta es la impresión que últimamente me produce la actitud del gobierno español, y de todos los voceros que le apoyan. Todos sabemos cual es el resultado de un coche averiado al que se pisa el acelerador…el coche se estrellará…y el problema de fondo es que en el coche podríamos ir todos…

La corrupción aparece por todos lados, a nivel empresarial, a nivel de responsables políticos, a nivel de entidades financieras…pero no pasa nada, “se trata de unos pocos”, dice el gobierno…y el coche del gobierno sigue acelerando.

La pobreza infantil se incrementa, los ricos son cada ve más ricos, millones de familias no pueden hacer frente a los gastos básicos…pero no pasa nada, el coche del gobierno sigue acelerando.

Los datos económicos son diferentes y variados, sabiendo que cada cual los interpreta como le conviene…pero sin verificar si dichos datos económicos están alejados, o cercanos, a lo que la ciudadanía vive día a día…pero no pasa nada, el coche del gobierno sigue acelerando.

El FMI dice que…, el Banco Mundial dice que…, la OCDE dice que…la UE dice que…y el gobierno dice que…sabiendo que lo que dicen unos y otros no coincide, y cambia de un mes para otro por que…; es algo así como si los datos de la economía española fuesen una especie de culebra que, según los momentos, tienen la S en un sentido o en otro, sabiendo que hoy en día tenemos todos los instrumentos necesarios para saber donde estamos…, y lo que sabemos según la ONU, según Cruz Roja, según Cáritas, según Oxfam-Intermón…etc, es que la situación de millones de familias españolas ha empeorado…pero no pasa nada, el coche del gobierno sigue acelerando.

Al mismo tiempo que el coche del gobierno acelera y se va a estrellar, toca el claxon, no para apartar a todos aquellos que pueda arrollar, o que esté arrollando, sino para alertar a todos aquellos que el gobierno considera que no están en el coche…y que hay que señalar con el dedo.

Los que no están en el coche son pro-marxistas, pro-comunistas, pro-bolivarianos, pro-cubanos, pro-etarras, pro-iraníes, antisistema, populistas…y no sé qué más, una especie de nueva raza que lo único que busca es meter en la cárcel a toda la ciudadanía española privándola de sus derechos básicos, y sumiéndola en un caos económico. A estos horribles ciudadanos, y a los que les pueden apoyar, se les pita para que se suban al coche, ese coche que acelera sin parar, que se va a estrellar de una forma estrepitosa, y que está actualmente conducido por los que apoyan de una forma fehaciente a regímenes marxistas-comunistas (véase China), venden armas a Venezuela, no han hecho nada concreto con respecto a Cuba, han intentado pactar con los etarras, no vigilan debidamente a las empresas españolas con intereses económicos en Irán, son antisistema porque no respetan la Constitución (leer preámbulo y artículo 128.1 entre otros) y son más que populistas porque siempre anuncian medidas con eco popular cuando se presentan a las elecciones.  Los que conducen actualmente el coche…y pitan, son cínicos porque denuncian lo que ellos hacen…y además camicaces que llevan en su coche a los que se creen sus falacias.

Pues bien, invito a los que todavía están en el coche a que salgan de él, y que dejen solos a los conductores del mismo, y a los que le condujeron con anterioridad, que son los que le llevan a estrellarse contra un muro…a pesar de los pitidos. Existen miles de pruebas para demostrar que los que conducen el coche, o los que lo han conducido, no son buenos conductores. Que cada cual vaya a buscar las pruebas de que lo que acabo de decir es cierto.

Tenemos que cambiar de coche y, más precisamente, de conductores…

Buenas noches y buena suerte.

Paco Álvarez

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