La bolsa y la Vida

Bitácora para la defensa de un modelo socioeconómico con rostro humano

No son paraísos, son cloacas

Esta edición de «La bolsa y la Vida» va estar dedicada en su integridad a comentar el asunto de los denominados paraísos fiscales. No es la primera vez que abordamos este tema y nos tememos que no será la última. Es una triste realidad que nos acompaña durante años y que lo seguirá haciendo porque estas cloacas son necesarias para el funcionamiento del sistema económico vigente.


Bajo la denominación paraíso fiscal se esconden aquellos países o lugares donde se evade o blanquea dinero por parte de empresas e individuos, bien con el objeto de no pagar impuestos en sus países de origen, bien para ocultar el origen ilícito del mismo. En definitiva, dichos paraísos son las cloacas del sistema económico actual, donde va a parar una buen parte del dinero sucio que genera el mismo, para después de depurarse convenientemente, volver online casino a a aparecer como dinero limpio.


Estos lugares son conocidos por todos los Gobiernos y los organismos internacionales, pues ellos mismos realizan listas que los incluyen. Periódicamente se oye hablar a los dirigentes mundiales de la necesidad de eliminar dichos paraísos fiscales y de la urgencia de tomar medidas para hacerlo posible. Nada más que palabras huecas para contentar a unas opiniones públicas cada vez más críticas con la realidad de que los más ricos y las empresas más grande paguen menos impuestos que el resto de los ciudadanos y empresas.


Esta semana se han vuelto a reunir los dirigentes de la Unión Europea para hablar del asunto pero de nuevo nos tememos de que no se tomarán las decisiones necesarias y que son muy sencillas. De una parte, prohibir de inmediato las transacciones financieras con dichos paraísos fiscales. De otra, las empresas que tengan filiales, o acuerdos con empresas, radicadas en dichos países deberán cerrarlas o romper dichos acuerdos, bajo pena de publicarse la lista de empresa que no cumplen dicha medida y que estas empresas paguen un impuesto especial por ello.


Es tan sencillo acabar con los paraísos fiscales que nuestros Gobiernos no lo harán.

2 COMENTARIOS

  1. Sobre el funcionamiento de los paraisos fiscales, se habla siempre de cifras astrónomicas que están depositada en ellos, pero nunca se habla de como garantizan estos depósitos. ¿puede un paraiso fiscal declararse en bancarrota?
    ¿que ha pasado al final con Chipre, que ya no aparece en las noticias?

    Aprovecho para agradecer a Paco Alavarez su labor de divulgación financiera y también de que otro modelo es posible.

  2. Saludos don Paco,

    Qué triste es tener que hablar de estos temas. Porque no sabemos exactamente el origen de ese dinero. Y se me hiela la sangre sólo de imaginármelo.
    Don Paco, sé que es molesto que se aborden chismorreos provenientes de la corona, porque muchos de esos chismorreos no son sino tergiversaciones con un fin que beneficia la prensa rosa. Pero me molesta mucho ver que los representantes de esta nación se pasan a la justicia por el arco de la cuchara y nadie, por muy justo que sea puede hacer algo…
    Es doloroso.
    Creo que si la actual política española está dominada por estas lacras sociales, pues podemos asegurar que si el pescado se empieza a pudrir por la cabeza, pues nuestro país está podrido.
    Hace unos días comentaron que el instituto Noos tenía relación con el tráfico de armas… cree usted que las guerras de medio oriente, de Corea o de algunos países de América y África estén subvencionadas con dinero proveniente de Noos y de empresas similares? Me asusta mucho, porque en esos países se vive de manera violenta! Ya no se habla más del tema en los medios de comunicación. Parece que está prohibido ¿verdad?
    Una cosa más, en respuesta a la pregunta de su pequeño hijo respecto al por qué parece tan malo pagar impuestos. Yo le digo a Andreas (espero que esté bien escrito): perece malo porque cuando yo pago mis impuestos, deseo que esos impuestos sean empleados para que la escuela a la que asisten mis hijas, esté en buen estado, las calles estén bien asfaltadas, el agua que llega a mi casa sea limpia, la salud de mis hijas y de mi familia entera esté 100% garantizada y haya justicia en los grandes y pequeños juicios. Y eso NO pasa. Por eso duele pagar impuestos. Porque te enteras que tu dinero lo emplean para pagar a bancos malos, los yates de esos parásitos sociales que portan corona, políticos que mienten. Eso duele y duele mucho.
    Gracias don Paco por dejarnos expresar y por sus maravillosas aportaciones semanales.
    Un abrazo.
    Gabriela Castro

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