La bolsa y la Vida

Bitácora de divulgación de la cultura financiera y bursátil

Tiempo de empezar a hablar de soluciones

Respetados seguidores de esta web,

La llamada “desescalada” ha empezado y, aunque la prioridad debe seguir siendo la lucha contra el Coronavirus, la palabra “economía” (en el sentido exclusivamente dinerario) inunda cada vez más los medios de comunicación, particularmente hablando del impacto negativo en el PIB. Al mismo tiempo, y a pesar de que aún no esté claro el acuerdo europeo, los gobiernos están anunciando una riada de miles de millones de ayudas, rembolsables o no, con dinero público. En este contexto me parece necesario poner jerarquía en las urgencias del uso de dichas ayudas y, para mí, tal y cómo lo estoy declarando a los medios y en las conferencias-debates cibernéticas en las que participo, la jerarquía es la siguiente: salud, alimentación, renta básica, educación, transporte y distribución, y medioambiente.

El sector de la sanidad, que tantos recortes ha padecido, es básico para la supervivencia de los seres humanos. Tenemos una sanidad reactiva y debemos hacer todo lo necesario para convertirla en proactiva y preventiva. En este sector se tienen que crear miles de puestos de trabajo, y no me refiero solamente al personal sanitario, sino también a la investigación y a la ciencia sanitaria.

El sector de la alimentación y, en particular el agrícola, es también básico para la supervivencia del ser humano, pero, desgraciadamente, ha sido desconsiderado. Debemos recordar que hasta no hace mucho tiempo iban a trabajar al campo los miembros de las familias “que no eran válidos para estudiar”. Hay que dignificar el trabajo en el campo con remuneraciones justas y se podrán crear miles de puestos de trabajo.

El transporte y la distribución está muy ligado al sector agrícola, pero no solo a él. Hemos podido constatar la importancia de este sector en los momentos del confinamiento, y lo seguirá siendo después. Hay que ayudarle porque puede crear miles de puestos de trabajo.

La renta básica empieza a ser aceptada por los gobiernos. ¡Hay que instaurarla ya! No será un dinero a fondo perdido porque permitirá vivir mínimamente y decentemente a muchas familias que podrán consumir y utilizar con dignidad los servicios básicos.

No creo que sea necesario demostrar la importancia que tiene la educación en cualquier estructura social. Hemos podido constatar el impacto que ha tenido el Coronavirus en el sistema educativo, y creo que somos consciente de los cambios que hay que aplicar en este sector para asegurar una formación a nuestr@s jóvenes en los años venideros. Además, habrá que formar a l@s menos jóvenes para que puedan reconvertirse dado que, como sabemos, en ciertos sectores (turismo y restauración, por ejemplo) se van a suprimir muchos puestos de trabajo. Miles de puestos de trabajo serán necesarios en Educación.

Para terminar, el medioambiente, estrechamente ligado al enorme problema del cambio climático que, aparentemente, se nos ha olvidado. En este sector la creación de empleos puede ser infinita si verdaderamente nos lo tomamos en serio. Reciclaje, energías limpias, y un amplio etcétera, deben formar parte del un plan tipo Marshall, como declaró hace tiempo el exministro francés Nicolas Hulot.

Como he repetido en muchas ocasiones no soy propietario de la verdad, pero estoy convencido de que si se aplica esta jerarquía en las urgencias otros sectores saldrán también beneficiados y, al mismo tiempo empezaremos a cambiar realmente el modelo económico que nos ha traído hasta aquí.

La vida es curiosa. Casi en paralelo con las reflexiones que me estaba haciendo, expuestas con anterioridad, mi amiga Teresa, que vive en la Vall d’Uxó, me envió el siguiente video que coincidía en un alto porcentaje con mis propósitos. Lo comparto con vosotros, y aunque su autor (Julien Wosnitza) se dirige al presidente Macron creo que lo deberían ver y escuchar muchos otros dirigentes mundiales.

Buenas noches, buena suerte, salud y Bien Común

Paco Álvarez

NOTA: Para tener los subtítulos en castellano hay que indexar “la ruedecita” que aparece en la parte derecha de la línea de avance del video, y activar “Subtítulos”.

7 COMENTARIOS

  1. Excelente planteamiento, tanto del artículo como del vídeo. ¿De verdad seremos capaces de aprender algo?. No esperemos a que nos lo hagan las instituciones, tendremos que pelearlo a nivel individual y colectivo, y empezar la transformación por nosotros mismos

  2. Que me parece estupendo que se aporte luz y esperanza en estos tiempos de desvarío y egoísmo que nos sueltan algunos líderes, agentes del liberalismo más atroz, que nos quieren engañar otra vez con sus palabras.

  3. Buenas noches señor Álvarez.
    Me ha encantado su comentario, porque da en el clavo, y además (por analogía y sin que yo sea muy creyente) igual que los católicos dicen que “sus diez mandamientos se cierran en dos”, cada una de sus propuestas están indisolublemente unidas entre sí: Una buena alimentación, es fruto de una buena educación, y para que eso sea posible, es necesario un campo y una ganadería tratada con nuevos modelos más acordes con la sostenibilidad del medio ambiente. Todo eso -en conjunto- hace que el gasto sanitario baje y pueda ser mejor: menos contaminación = menos enfermedades pulmonares y demás, una alimentación más sana menor incidencia de enfermedades y menor gasto en sanidad, y un modelo de ese tipo, permite más y mejores trabajos….¡todo es uno!….es genial….
    Muchas gracias

  4. Desde que empezó el problema del confinamiento, he tenido y aún tengo, la esperanza de que nuestros políticos se den cuenta del problema que supone que nuestra principal economía esté basada en la temporalidad, olvidándonos de que pueda haber otras fuentes de riqueza. Pero claro, todo esto hay que programarlo a largo plazo, y si empezamos por los recortes esenciales iremos a parar donde estábamos. El origen de la crisis pasada, de la cual no habíamos salido, fue la construcción. Pues bien, ya estoy oyendo voces de que hay que volver a incentivarla.

  5. La cuestión a dirimir es en mí opinión, algo así como una respuesta a que queremos dejarles a nuestros descendientes.

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